En los últimos días el gobierno del camarada presidente Nicolás Maduro, ha llevado a cabo acciones contundentes en contra de las guarimbas, lo cual pareciera terminar de desinflar las acciones violentas que viene llevando a cabo un minúsculo grupo de la oposición, desde el pasado mes de Febrero. Esto ha hecho que algunos sectores del gobierno, y de las masas revolucionarias, celebren desde ya la derrota final del intento de golpe de estado y las guarimbas en general. Sin embargo, las guarimbas nunca fueron la principal amenaza a la que se ha visto sometida la Revolución Bolivariana.

La Revolución Bolivariana se ha caracterizado por ser pacífica, y se ha mantenido fiel a esta premisa durante los 14 años en el gobierno. Sin embargo, toda medida progresista que se tome para defender los intereses de la clase trabajadora y el pueblo en general, debe ser arrebatada de los privilegios de la clase burguesa, es por que la oligarquía en Venezuela, no puede quedarse de brazos cruzados mientras esto pasa. Y durante todo este tiempo a sido un seguro enemigo del gobierno y del pueblo. Ejerciendo incluso la violencia cuando se ve acorralada, o cuando su el pueblo intenta defender sus derechos (sicariato de campesinos, sindicalistas, golpes de estado). Algo está claro, la burguesía nunca ha sido pacífica con la revolución y el pueblo. No lo fue cuando tuvo gobiernos aliados, y no lo será bajo gobiernos progresistas.

No hay marcha atrás, los resultados preliminares dan el triunfo al FMLN, con el 99.87% de las actas procesadas la izquierda salvadoreña obtuvo 1, 494, 144 votos que representan el 50.11% de los votos, esto significa que aumentó en 178, 376 votantes siendo el mejor resultado en la historia del FMLN en elecciones presidenciales dejando claro que la mayoría de la población salió a defender mediante el voto las conquistas sociales que se han conseguido en el primer gobierno del partido.

Es a menudo el destino de los dirigentes revolucionarios el que, después de muertos, aquellos que los habían atacado y vilipendiado en vida empiecen a alabarlos, al mismo tiempo que distorsionan y diluyen sus ideas, convirtiéndolas en algo inofensivo, del mismo modo en que se neutraliza a un animal molesto.

Durante las últimas dos semanas ha habido una violenta campaña de disturbios por parte de un pequeño número de partidarios de la oposición en Venezuela. Han bloqueado calles y avenidas (principalmente en las zonas de clase media y alta de los centros urbanos), en un intento de forzar la destitución del Presidente Maduro. ¿Cuál es el significado de estas acciones y cómo hay que enfrentarse a ellas?

Una vez más la derecha venezolana desconoce la Constitución Bolivariana, una vez más se desespera y desconoce al pueblo que el año pasado eligió democráticamente a Nicolás Maduro como su presidente.

Si algo ha quedado claro luego de más de una semana de “guarimbas”, es que estas protestas son llevadas a cabo por una minoría que no representa nada más que así misma y con el único objetivo de generar caos y sabotaje. La forma de enfrentarles es con la movilización consciente y organizada de la clase obrera y el pueblo revolucionario.

Este 2 de febrero se realizaron las elecciones en El Salvador, éstas han levantado muchas expectativas, teniendo una alta participación acudiendo a las urnas más del 50% de los electores. La izquierda venció con gran contundencia, sacando mayor número de votos en 13 de los 14 departamentos, solo perdiendo en Cabañas, un departamento rural de tradición conservadora aunque de poca población. Estos resultados demuestran que las masas quieren profundizar los cambios iniciados con el primer gobierno de izquierda de la historia, y que no quieren el regreso de los partidos burgueses que han significado violencia, hambre y corrupción.

Bajo la consigna “La Unidad en la Calle” la derecha venezolana se lanza en una nueva “guarimba” en contra de la revolución bolivariana. A pesar de que el gobierno bolivariano ha hecho llamados a  lograr trabajar en conjunto con los políticos de oposición, a fin de resolver las diferentes problemáticas del país, los sectores más extremos de esta rancia oposición han preparado una nueva ofensiva desestabilizadora.

A final de año de parte de Morena se dio una lucha en contra de las modificaciones constitucionales para permitir que las empresas privadas pudieran invertir y ser parte de la renta petrolera. Poco antes los profesores también estuvieron luchando de forma decidida en contra de la llamada Reforma Educativa. Seguramente en este año veremos movilizaciones importantes de los sectores de la salud, defendiendo la no privatización del agua y de muchos otros. El debatir sobre las tácticas de lucha utilizadas hasta el momento no es un mero ejercicio intelectual sino una contribución al debate sobre cómo detener los ataque de la oligarquía nacional y del imperialismo.

Presentamos la Conferencia que el compañero Serge Goulart dio en Septiembre 2013 en Argentina [1]. Este artículo será publicado en la Revista Sísifo Nro. 3 editada por el CESS (Centro de Estudios Sociales y Sindicales) dependiente del SiTOSPLAD (Sindicato de Trabajadores de OSPLAD), que se encuentra en proceso de imprenta.

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