La multitudinaria manifestación de ayer (23 de octubre), en donde los cálculos oficiales hablan de 50 mil manifestantes, pero es probable que haya sido 3 o 4 veces mayor que eso, marca un punto de inflexión en los acontecimientos políticos de nuestro país, punto de ruptura que tiene todas el potencial de extenderse como un torbellino por todo el país. Los medios de comunicación hablan de 75 centros educativos paralizaron sus actividades. En más de 18 Estados hubieron manifestaciones de repudio. Esta protesta tuvo un carácter marcadamente juvenil pero con presencia de organizaciones de masas como la CNTE, el SME, sindicatos universitarios y las bases de Morena.

Los horribles incidentes en los que oficiales de la policía abrieron fuego a estudiantes, matando a 6, hiriendo a 17 y después secuestrando a otros 43, atribuyéndoselos al crimen organizado, es una muestra contundente de la corrupción del estado capitalista mexicano. Estos hechos han demostrado hasta que punto sus estructuras están unidas con estos carteles y, finalmente, cómo no se detienen ante nada para eliminar a cualquier persona que se manifieste en contra de sus intereses.

Las organizaciones abajo firmantes nos solidarizamos con el llamado de los estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa y de la Asamblea Nacional Popular a una jornada de lucha el 22 de octubre y la hacemos extensiva a nivel internacional. Llamamos a convocar acciones en las embajadas y consulados de México en todo el mundo ese día.

El día miércoles 15 de octubre trabajadores, estudiantes salvadoreños y residentes mexicanos en El Salvador, decidimos levantar nuestra bandera de solidaridad con las inspiradoras luchas de los estudiantes del Politécnico y los estudiantes normalistas, asimismo para exigir la pronta solución a las peticiones del movimiento: justicia para Ayotzinapa; un alto a la represión por parte del gobierno mexicano; democratización del Politécnico y el aumento presupuestario.

“Cuando la burguesía renuncia consciente y obstinadamente a resolver los problemas que se derivan de la crisis de la sociedad burguesa, cuando el proletariado no está aún presto para asumir esta tarea, son los estudiantes los que ocupan el proscenio. (...) Esta actividad revolucionaria o semi revolucionaria, significa que la sociedad burguesa atraviesa una crisis profunda…” (Trotsky, Escritos sobre España, 1930).

El día de hoy Ubaldo Oropeza, Adrián Alvarado y Ricardo Che, miembros de La Izquierda Socialista y ex militantes del CLEP, hemos enviado una carta a Rubén Cortés Fernández, director del periódico La Razón, donde nos ha colocado en el papel de manipuladores y dirigentes de la lucha del IPN. Hacemos pública esta carta para clarificar nuestro actuar en contra de las difamaciones de este diario.

En la editorial del día de hoy, escrita por Julián Andrade, el diario La Razón dice sobre la huelga de la UNAM de 1999-2000 que: “Entró la policía y lo hizo en un operativo bien hecho, que evitó que se generara violencia y abrió de nueva cuenta sus puertas”. Esta es la forma en que se expresan del levantamiento violento de la huelga por parte del ejército vestido de policía, que derivó en la aprensión de más de mil estudiantes que por defender la educación gratuita fueron a parar a los reclusorios del país.

El día 6 de octubre de 2014 los diarios “La Razón”, “Excelsior”, así como diversos periodistas como Ricardo Alemán, difundieron diversos artículos y comunicados asegurando que nuestro compañero, Daniel Antonio Rosales, estudiante de la Escuela Superior de Ingeniería y Arquitectura (ESIA), unidad Zacatenco, tenía relaciones con diversos actores políticos, afirmando que Daniel se encuentra bajo sus órdenes.

La marcha del  30 de septiembre fue una contundente demostración de fuerza del estudiantado del IPN, es la muestra pública de la enorme disposición de lucha y participación que estamos viendo. Los estudiantes politécnicos, orgullosos, portábamos nuestras credenciales para dejar en claro que esta lucha está siendo impulsada de forma real por la propia comunidad. Todas las Escuelas del IPN del centro del país están en huelga y algunos campus estatales. La marcha que salió del Casco de Santo Tomás, tomó circuito Interior para dirigirse al Ángel de la Independencia, cuando llegó a ese punto, el último contingente estaba aún en el Casco de Santo Tomás. Fueron decenas de miles de jóvenes dispuestos a defender al IPN y su futuro.

Miles de jóvenes politécnicos han entrado a la lucha en defensa de la educación pública y de calidad. El movimiento inició en la Escuela Superior de Ingeniería y Arquitectura de la unidad Zacatenco (ESIA-Z) contra el cambio a los planes de estudio. El paro al que entró la escuela se desarrolló con algunas carencias, sin plantear un plan concreto de lucha e impulsado por un grupo de activistas sin un consenso inicial de la comunidad. En otros momentos estos errores hubieran significado la derrota de la lucha, sin embargo esta huelga se convirtió en el medio a través del cual se expresó una lucha general masiva.

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